Los 8 pilares de la alegría son: perspectiva, humildad, sentido del humor, aceptación, perdón, agradecimiento, compasión, y generosidad. Las 4 primeras son cualidades de la mente y las 4 segundas son cualidades del corazón, pero lo más importante es que todas las cualidades se pueden cultivar.
La alegría es una decisión personal, el libro lo corrobora con anécdotas y de datos científicos. Al ser co escrito por un judío, un budista, y un cristiano, no condicionan la alegría a ningún dogma .
El Dalai Lama se define como no teísta, asegura que el ser humano necesita amor, y que eso nada tiene que ver con la religión, nos advierte que estudios de la neurocientífica y neuropediatra Tallie Barak "demuestran que las caricias de la madre estimular un tipo de actividad cerebral en el bebé que mejora el desarrollo cognitivo y la resistencia al estrés. El contacto con la madre podría inhibir la secreción de la hormona del estrés responsable de la desintegración de las espinas dendriticas, que son estructuras neuronales en forma de árbol que se encargan del envío y recepción de mensajes y de la codificación de la memoria".
También nos enseña que según el budismo tibetano, lo que causa el sufrimiento en general es el patrón con el que nos relacionamos con el prójimo, pero ese patrón viene programado en nosotros, está gravado en los genes. El primatologo Trans de Waal hizo un experimento con monos capuchinos, en el experimento el investigador le daba a cada mono un pedazo de pepino a cambio de una piedra, todo transcurre con normalidad hasta que el investigador cambia el pepino de uno de los monos por una uva, los monos capuchinos prefieren las uvas que los pepinos por lo que el segundo mono repite la acción esperando también una uva para él, sin embargo siguiendo la premisa del experimento el investigador le da un trozo de pepino en lugar de una uva. El mono capuchino reacciona con rabia y le tira el pepino al investigador.
Estos experimentos nos muestran los sentimientos como el amor y la envidia desde una nueva perspectiva, son sentimientos cultivables y re programables.
Estos experimentos nos muestran los sentimientos como el amor y la envidia desde una nueva perspectiva, son sentimientos cultivables y re programables.
Por su parte Desmond Tutu acompaña sus enseñanzas con anécdotas vividas durante su lucha contra el apartheid y su posterior trabajo realizado en el proceso de verdad y reconciliación en Sudáfrica.
Cuenta que en una ocasión durante el proceso de verdad y reconciliación se reunieron con las madres de unos niños que habían sido brutalmente asesinados, una de las madres había visto por televisión como arrastraban el cuerpo sin vida de su hijo, "la actitud de estas mujeres que asistieron a esa comisión fue realmente increíble, porque nadie les pidió que perdonaran a aquella gente" (los llamban askaris). "Uno de los implicados se presento ante esas madres y les imploro perdón. Una de las madres trato de atacarlo y tuvimos que interrumpir la sesión, pero durante el receso sucedió algo fantástico". "Aquella mujer dijo: hijo mio, te perdonamos". "Hablamos mucho de Nelson Mandela, pero existen esas madres, y muchas otras, cuyos nombres no son conocidos y que demostraron semejante magnanimidad", dice el arzobispo Tutu.
El Dalai Lama y Desmond Tutu enseñan el camino a la alegría. Un viaje interior que implica liberarnos de la respuesta evolutiva y cultivar sentimientos positivos para evitar emociones negativas y conservar la capacidad de razonar positiva mente, alcanzando una felicidad duradera.


